Vamos a ver algunas de las razones por las que hay menos ventas de Rioja. ¡Comenzamos!
- No estamos de moda: cada región española hace sus vinos propios y ha crecido más el consumo local. Además, hay una generación nueva de viticultores y enólogos que buscan rescatar vinos históricos.
- El asunto de la madera: el de Rioja tiene el mayor parque de barricas mundial. Lo que ocurre es que el gusto a madera ha dejado de estar de moda. Veremos en el futuro, porque las modas siempre vuelven.
- La otra madera: la del viñedo es injustamente olvidada. Está subvencionado desde Europa el arranque y junto con las concentraciones parcelarias se ha destrozado el patrimonio de los viñedos viejos.
- El viaje hacia los viñedos singulares y hacia el origen: si queremos valorar el viñedo hay que atender a este y no a la bodega. Pensemos en una reflexión del conocido Manuel Ruíz Hernández: “Los viñedos singulares son una oportunidad para que las familias puedan volver a vivir con cinco hectáreas de viñedo”.
- Rioja no es la ‘Rioja’ de hace una década: las cosas han cambiado en la última década. En 2008 los tribunales terminaron por tumbar la exclusividad de la marca. Esto hizo que se produjesen nuevas inversiones desde Rioja a otras zonas y desembarcaron grandes grupos.
- El crecimiento: la superficie de cultivo casi se ha duplicado. Las ventas han sido las protagonistas. Se ha crecido para vender más, pero no mejor. Competir en volumen, con otras zonas además libres de atadura, da problemas a largo plazo.
- Los rendimientos: cuando aumentan los rendimientos al 120% la calidad no es idéntica.
- La calidad de los vinos: la calidad cada vez es mayor. A tecnología, formación e interés han aumentado, aunque si que es cierto que las uvas pueden ser peores.
- La imagen de Rioja: hay que decir que es evidente el deterioro. En la hostelería de nuestro país existe un “tope” para una crianza de Rioja y cuando intentamos vender un vino más trabajado en el viñedo y en bodega, con buenas barricas, sueles chocar con hosteleros que compran más para sacar más del doble por cada botella y no quieren renunciar al “negocio”.
- La diferenciación: más allá de los viñedos singulares, la diferenciación de la calidad es necesaria. Ay que endurecer los rendimientos y una serie de exigencias mínimas de producción. Las etiquetas son necesarias y no pasa nada porque venga todo bien claro en la etiqueta.

Podemos concluir, que existe la sensación de ser cenizo. Es posible que estemos en el principio de una crisis, pero el vino de Rioja, demostró en la historia una capacidad para que termine saliéndose de todas. Se están haciendo ahora mejores vinos que nunca y existe una evolución emergente de jóvenes elaboradores, preparados y formados, que darán mucho que hablar.
Tenemos grandes viñedos, junto a una diversidad realmente extraordinaria, debiendo comenzar a aclarar las cosas.

















