Desde hace tres años, los canarios que practican la pesca con lanza o arpón llevan solicitando a las instituciones que se modifique la norma de limitar su actividad a únicamente el 20% de la costa y en partes en las que hay muchos vientos y corrientes que complican su trabajo.
Debemos echar la vista atrás, concretamente, a 1986, donde la Consejería de Pesca, pasaba a restringir las actividades que realizaban los pescadores submarinos a lugares reducidos cediendo a las demandas que por aquel entonces hacían los pescadores.
La ULPGC concluyó en un estudio que realizaron que el permiso de esta práctica en la costa canaria no dañaría el estado de los recursos naturales.
Antes o después, el parlamento canario, en pleno o comisión, deberá decidir sobre el tema, pues la limitación no es demasiado justa.
El presidente de ACPESUR, Héctor de Paz Martín dice que en estas zonas “siempre hace viento, hay corriente” y por ende, “hay pocos peces”.
De cara a poder acotar las áreas en las que se podrá practicar la pesca submarina, en su momento, la administración canaria quería que el gobierno español hiciese una acotación de las aguas en las que no había competencia autonómica. Debido a ello, un Real Decreto en 1984, reguló las diferentes “pesquerías” en Canarias, para que se estableciesen las normas en las que la administración canaria podía tener competencia en este campo.
Al final, lo que ocurrió es que pasó a permitirse la pesca deportiva submarina en 32 zonas en total, 15 áreas en aguas del interior, 13 en exterior y en las de tipo mixto.
En su momento, el gobierno canario reconoció que no quiso interferir en la práctica de la pesca profesional, sin tenerse en cuenta los criterios de naturaleza científica que pudieran producirse.

Todo esto, en 2017 fue corroborado después de unas preguntas que se registró en el Congreso, donde se reconocía que hay que atender a los informes científicos y que las leyes debían adaptarse a una realidad actual, totalmente diferente a la que había hace tres décadas.
La asociación canaria ha querido expresar que esta limitación solo sucede en Canarias, pues en el resto del país los pescadores submarinos pueden pescar con libertad cumpliendo con los límites establecidos por cada autonomía, por lo que no tiene sentido la normativa regional que sigue vigente en el archipiélago canario.
En este sentido, habrá que ver que sucede, puesto que al principio la Consejería de Pesca decía que carecía de estudios y ahora que existen por parte de la Universidad de Las Palmas, no ha dado el paso esperado para un cambio necesario en la normativa.

















