Ayer, más de 300 tractores llegados de muchas localidades de la región atravesaron Zaragoza para exigir un cambio de modelo en las políticas agrarias y denunciar que están «cansados» de tener que asumir todas las subidas de los costes de producción.
El fuerte incremento que viene registrando el precio del gasóleo agrícola en los últimos meses, unido al de los fertilizantes (en torno a un 30% en el último año) han sido los detonantes que han provocado que miles de agricultores se movilizaran para reclamar una solución, primero en las redes sociales y ayer en las calles de Zaragoza.
Bajo el lema « Por un campo vivo y con futuro» decenas de agricultores recorrieron la ciudad gritando consignas como «Si el campo se para, la ciudad no come», «El campo unido jamás será vencido» o «Si el campo tose la ciudad se constipa», mientras tocaban sus cláxones.
Una tractorada «histórica» que no hubiera sido posible sin el apoyo de Araga, UPA y UAGA, tres de las cuatro organizaciones agrarias aragonesas. Jorge Valera, presidente de la primera, declaró que «Hay que recordar que somos la única ciudad española donde ha cuajado la movilización, que también se barajó en otras comunidades».
Reivindicaciones de la tractorada
Posteriormente, se celebró en la plaza España una concentración convocada por los sindicatos en la que cientos de agricultores apoyaron a sus compañeros y reclamaron al Gobierno central que articule un tipo «súper reducido» del gasóleo B. En concreto, que pase del 21% actual al 4%, «como ya se ha conseguido en otros sectores profesionales en España», así como una reducción del 35% al 15% en el IRPF de facturación del gasoil.

Como recordó José Manuel Roche, líder de UPA Aragón, en los años 80 el gasóleo agrícola tenía un coste de 24 céntimos y la tonelada de cebada se vendía a 170 euros, mientras que en la actualidad el coste del gasóleo asciende a 87 mientras que la tonelada de cebada se paga al mismo precio, lo que ha provocado que la renta agraria haya caído un 13,5% desde el 2003.
Otra de las reivindicaciones de la tractorada fue la defensa del sector primario y del modelo de agricultura familiar pegada al territorio, para evitar, en palabras de Penella, «que esto se convierta en un desierto demográfico». Los sindicatos consideran que es fundamental una reforma «valiente» de la PAC que derogue los derechos históricos y que asegure que las subvenciones lleguen a los que realmente trabajan la tierra y no a los que se han ido del sector o se van a ir.
Los sindicatos advierten que con el modelo de política agraria actual será «muy difícil» que los jóvenes se incorporen al sector. Algo en lo que coinciden muchos afectados como es el caso de Raúl, un agricultor de Zuera de 28 años, quien declaró en la concentración en la plaza España que «Nos quieren tirar del sector mientras las grandes corporaciones y los fondos se hacen fuertes en el campo».

















